Cartas de mujeres

Cartas de mujeres
Publicado originalmente en
Mini-mo, 30-60 Cuaderno latinoamericano de
arquitectura, Córdoba – Argentina. 2015
ISBN: 9789871385546
https://goo.gl/ZVr7Ki

Los periódicos están llenos de noticias importantes: Líderes mundiales piden poner precio a las emisiones de carbono, lácteos y bebidas vegetales contra la menopausia y la posible nueva alineación para el próximo partido de la selección del Ecuador.

Sin embargo, todas estas noticias de primera página, por estar dentro del orden de las noticias que estamos acostumbrados y que no sirven más que para dar continuidad a una interminable cadena de causas y efectos, hace que la gente siga la marcha de los hechos a través de los medios de comunicación.

Lo que a veces, en cambio, producen real conmoción son las noticias perdidas en las páginas interiores que por estar al margen de la lluvia de información, nos alteran los nervios por un momento, y luego pasamos de ellas sin querer verlas, porque la sociedad es como una persona que se niega a ver sus defectos, que prefiere vivir la realidad ante la incomodidad de enfrentarla o de aceptarla siquiera: Hoy otra mujer ha muerto en manos de su conyugue.

En el Ecuador, seis de cada diez mujeres han sufrido experiencias de violencia psicológica, física, sexual, económica o patrimonial.* La violencia expresa una relación basada en el abuso de poder en un sistema de desigualdad. Se basa en generar o fortalecer situaciones de poder de una persona o un grupo de personas sobre otras.

En el año 2011, el Municipio de Quito, la Cooperación Alemana GIZ y ONU Mujeres pusieron en marcha el proyecto Cartas de Mujeres, una campaña que invitó a hombres y mujeres a escribir testimonios de  abuso, el objetivo fue hacer visible e intercambiar experiencias de violencia en contra de las mujeres en el Ecuador.

El proyecto movilizó a decenas de personas recogiendo experiencias, testimonios y realidades de mujeres a lo largo de todo el país. Por primera vez las mujeres pudieron contar sus historias, encontrando en el papel la oportunidad de mirar hacia su interior y compartir sus secretos.

La acción se desarrolló en el espacio público de varias ciudades, las plazas se llenaron de mujeres decididas, incentivadas a participar, a descubrirse y liberarse del miedo, la ciudad abrió un espacio para el encuentro consigo mismas.

Se recolectaron más de 10 000 cartas en menos de 3 meses, cartas únicas con el valor de la autenticidad, profundas, impactantes, reveladoras, un material documental que tuvo la capacidad de generar políticas públicas en contra de la violencia hacia la mujer.

*

Seguro que la gente se pregunta ¿Por qué hay personas que en lugar de ganarse el pan como Dios manda, se dedican a la poesía, al teatro o a no hacer nada? Y es que este tipo personajes andan al filo de lo normal, le dieron la espalda a una realidad, y seguro la gente se preguntará ¿Por qué no se hicieron abogados, periodistas, ingenieros o arquitectos?

Es así que, por donde voy, alguien siempre nombra a los chicos de Al Borde por esto que han hecho o por aquello que no hacen, y me pregunto ¿por qué les llaman los chicos si ya no están tan chicos?, si se han ganado ya, en lo que a arquitectura se refiere, todo aquello que nadie más ha ganado en la historia del país, si se han transformado en la punta de lanza de una generación de jóvenes que intentan actuar en ese lugar en el que Ellos lo hace muy bien. Tan bien lo hacen, que trabajan en ese espacio que no se puede precisar, en ese campo indefinible, así como indefinible es la poesía.

Y es que todos sabemos desde que posición trabajan, no es un secreto, “lo sabemos tan bien que no podemos definirla con otras palabras, como somos incapaces de definir el sabor del café, el color rojo o amarillo o el significado de la ira, el amor, el odio, el amanecer, el atardecer o el amor por nuestro país.”

Sabemos, o intuimos, que empiezan eliminando lo superfluo, reducen al mínimo el cuento, el requerimiento, consiguen transformar la arquitectura en acción, en un verbo.  Y luego abren su bodega de materiales desechados, su bodega que es la ciudad entera, y toman de ella lo que se les antoja: casas viejas, llantas, sillas e incluso proyectos que nadie mas quiere.

Es ahí donde empieza su acción, procuran, como si fueran unos científicos, formular la ecuación más sencilla para explicar el origen del universo.  Olvidémonos del Universo y quedémonos con “la ecuación más sencilla”, porque la arquitectura de Al Borde no se enfoca en el producto si no en la operación. Se trata de gestionar, soldar, clavar, proponer, hacer un trato, convencer, mentir si fuera necesario y con todo esto y aquello, hacer arquitectura.

“Cartas de Mujeres” nace en este campo de acción indefinible. Sentarse y escribir son las incógnitas de esta operación. En el que el secreto para resolverla estuvo siempre frente a los ojos. Fácil y sencillo, como si fuera un chiste hegeliano. “Dime, ¿cómo hacen ustedes los judíos para sacarle a la gente hasta el último centavo…?”  El judío respondió: “Esta bien. Te lo diré, pero no gratis, primero dame cinco zloty (moneda polaca).”*

El secreto real ya está en la propia narración. La posición en la que trabajan se manifiesta en cada uno de los tableros de pupitre naranjas instalados en esos asientos diferentes, expuestos al espacio público. El secreto fascinante que nos lleva a seguir esta obra es como dice Zizek “el objeto quimérico de la fantasía”. Revelado a través de la sencillez poética-práctica de la solución.

La propuesta consigue abrir un espacio a la mujer, generar un lugar individual, para que cada una pueda ser y existir como ser único a partir de las diferencias, y en esa diversidad lograr para todas, el derecho igualitario de escribir.  Estos elementos se colocan es plazas y parques, en ese lugar negado a la mujer desde hace miles de años, en el espacio público, en el espacio político.

Estos aparatos, sin nombre ni categoría, porque no son ni silla, ni pupitre, ni escultura (o en realidad son todo eso), han adquirido un nuevo significado en el re-usar, se han convertido en piezas únicas, se han transformado en un símbolo de valentía, esperanza y decisión.

Eso es lo que pasa con los chicos de Al Borde, no construyen solo arquitectura, son capaces de construir símbolos, y construir símbolos no es precisamente lo que hace la gente para ganarse la vida. Los veremos cambiar su arquitectura como producto, los veremos formular nuevas ecuaciones, llenar sus bodegas de todo tipo de recursos, y nos mostrarán proyectos de todas las escalas, aunque sabemos que los chicos de Al Borde, no hacen arquitectura chica.

 

Referentes:
Las definiciones se basan en las utilizadas en el estudio sobre violencia de género por el INEC (Instituto Nacional de Estadísticas y Censos). Encuesta Nacional de relaciones familiares y violencia de género contra las mujeres, 2011.
Borges, Jorge Luis, Arte poética. Editorial Crítica. Barcelona, 2001. Pags. 15-35.
Zizek, Slavoj, el sublime objeto de la ideología, Siglo veintino editores, 2001 97-99

 

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